Nuestros líderes

Un Dios que ama sin límites

Muchos han tratado de determinar qué constituye la tarea humana fundamental. Para algunos es ser conocidos y para otros ser amados. Para muchos, es dejar un marca duradera en el mundo para que el impacto de la vida propia siga teniendo significación.

En el centro mismo de cada búsqueda es el sentido de que la vida humana, no importa cuán frágil o pasajera, es de gran valor y este valor es apreciado cuando la vida propia llega a ser verdaderamente consciente del otro. Cada corazón quiere ser estimado, cada mente comprendida y cada voz escuchada.

En las páginas de las Sagradas Escrituras escuchamos que Dios dice: “Antes que te formara en el vientre, te conocí” (Jeremías 1:5), y “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3), y nos damos cuenta de que nuestro Creador nos ama más completa y profundamente que en cualquier experiencia humana. Ese es el amor divino.

Aunque no todo gesto de amor exige una respuesta, nuestro Creador nos ama y entonces nos invita a responder. ¿Qué respuesta quiere Dios a ese amor divino?

Dios quiere que lo conozcamos y amemos. Aún más, Dios quiere vivir en nuestro corazón, pero esta invitación tiene que venir de nosotros. En último término, Dios quiere dejar una marca en nuestra vida que durará por la eternidad.

Pastor distrital

El pastor Luis Araya Sepúlveda ministra desde el año 2016 el distrito de Concepción Central, que además de la Iglesia Central incluye la Iglesia Juvenil Universitaria y la Iglesia de Pedro de Valdivia.

Durante sus 34 años de ministerio se ha desempeñado como capellán, pastor distrital, líder del Ministerio Joven, evangelista y director del Centro de estudios a distancia de Nuevo Tiempo. Además, ha desarrollado responsabilidades administrativas como secretario y presidente de la Iglesia Adventista en varias regiones del país.

Ancianos de iglesia

Los ancianos son líderes religiosos y espirituales locales que procuran continuamente conducir a la iglesia a una experiencia cristiana más profunda y plena.

Dentro de sus funciones se encuentra organizar y conducir las reuniones de la iglesia, incentivar el estudio de la Biblia, la oración y la comunión personal, promover los planes de la organización, incentivar la fidelidad en la devolución del diezmo, y animar a los miembros de iglesia a apoyar la obra misionera mundial.

Los ancianos trabajan en estrecha relación con el pastor distrital, y lideran la iglesia en su ausencia. Como subpastores, participan en la visitación de los miembros de la iglesia, coordinan —y en ocasiones ofician— las ceremonias de ungimiento de los enfermos y de dedicación de niños, animan a los que están desanimados, y ayudan otras responsabilidades pastorales.

Directores de departamento

Aunque “¡estoy ocupado!” ha llegado a ser la frase más común del siglo XXI, los científicos están descubriendo que tenemos un mejor desempeño y logramos más si nos tomamos un descanso.

Los adventistas del séptimo día creemos que Dios nos dio el secreto para dar lo mejor de nosotros cuando nos dijo: “Acuérdate del sábado para santificarlo (…); el séptimo día es de reposo (…), no hagas en él obra alguna” (Éxodo 20:8-10).

Para adventistas como Natalie Nawaikalou, el sábado es el día que aguarda con ansias toda la semana. “Es el día cuando no tengo que levantarme a las 05:00 para correr al trabajo, agotada por el tráfico y las ocupaciones”, dice Natalie, una maestra de escuela primaria que pasa tres horas por día viajando al trabajo. “Es el día en el que puedo dedicar todo el tiempo que quiero para estar con Dios, su Palabra, su creación y su pueblo, y no me siento culpable porque no estoy por allí haciendo alguna otra cosa”.

Cada semana, los adventistas tenemos una cita especial con Dios, un descanso sin culpas del trabajo, un día completo para profundizar nuestra amistad con el Creador del universo.