“Señor, ¡ayúdame a salvar uno más!” Con esta oración, el soldado adventista Desmond Doss obtuvo las fuerzas para rescatar a 75 compañeros heridos en el campo de batalla, en Okinawa, Japón, durante la Segunda Guerra Mundial. Sin portar armas, los rescató del frente de batalla, llegó a ser un héroe de guerra y recibió la condecoración militar más importante de los Estados Unidos. Fue el mismo Harry Truman, presidente de la Nación, quien le entregó la Medalla de Honor del Congreso.

Conocí personalmente a Desmond Doss en 2004, poco menos de dos años antes de su muerte, y fue impresionante observar que, a pesar de todos estos honores, él se mantenía humilde y exaltaba la intervención de Dios, quien estuvo por detrás de toda su historia.

Pero, con el reciente estreno de la película “Hasta el último hombre” (“Hacksaw Ridge”), la historia de Doss llegó a tener un alcance mundial. La película fue producida por el famoso actor y director Mel Gibson, y cuenta la historia de este héroe, que ya de niño fue impresionado por la Ley de Dios, que estaba ilustrada en un cuadro que había comprado su padre. El sexto Mandamiento, “No matarás”, llamó su atención, por la ilustración de Caín cuando mató a Abel. Más tarde, decidió ir a la guerra en defensa de su país, pero sin portar armas. Siendo reclutado como objetor de conciencia, tras muchos desafíos personales, terminó siendo aceptado como paramédico en una compañía de fusileros. Decidió defender a su país salvando vidas, y sin matar soldados enemigos.

La prensa ha destacado mucho su convicción, fidelidad, valentía, observancia del sábado, y el hecho de que Doss era adventista del séptimo día. La película fue nominada a los Óscar, el mayor premio del cine mundial, además de haber recibido una prolongada ovación en ocasión de su estreno.

No podemos mostrarnos indiferentes ante esta situación, como si fuese tan solo otra película más. Es una oportunidad especial para testificar de nuestra fe y exaltar los valores bíblicos, mostrando cómo la fidelidad a Dios y a su Palabra puede resultar una bendición para la sociedad.

Los productores pudieron haber tenido las intenciones más diversas y cuestionables para hacer esta película, pero nosotros tenemos que transformarla en una oportunidad. Según su único hijo, Desmond Doss Jr., a lo largo de muchos años, diferentes productores habían querido llevar la historia de su padre a la pantalla grande, pero nunca lo habían logrado. Ante esto, surgen las siguientes preguntas: ¿Por qué la produjeron recién ahora, en un momento tan especial de la historia? ¿Por qué tanto énfasis en los principios de los adventistas del séptimo día? ¿Por qué surge esta oportunidad, ante un público que pocas veces logramos alcanzar?

Como iglesia, aprovechamos este momento para destacar nuestra identidad, nuestro mensaje y los valores bíblicos que motivaron a Desmond Doss y que sostenemos hasta el día de hoy. Lanzamos una página web con más detalles y materiales sobre Doss (desmonddoss.editorialaces.com), y tuvimos una actividad intensa en las redes sociales, donde hay un gran público interesado en este asunto. En muchos lugares, nuestros jóvenes fueron a las puertas de los cines y otras salas de proyección para entregar literatura sobre Doss y el libro misionero del año, y para orar y testificar de su fe en aquellos mismos principios.

A pesar de la euforia en torno a las posibilidades que permitió esta película, la fuerza de su historia y el uso de los libros e Internet, mi preocupación llega un poco más lejos: ¿Estamos repitiendo la misma fidelidad en nuestros días? Vivimos en otros tiempos y en otro contexto, pero ¿continuamos siendo fieles a toda prueba? Aunque los medios no nos reconozcan, ¿seríamos condecorados por Dios? ¿Estamos dispuestos a permanecer fieles al sábado, “la gran piedra de toque de la lealtad” (Elena de White, Eventos finales. p. 229), ante pruebas más intensas en el trabajo, los estudios, la familia, o incluso con hermanos en la fe que prefieran la aceptación terrenal en vez de la aprobación del Cielo?

Mientras muchos están aficionados al “séptimo arte”, vamos a aprovechar para testificar. No olvidemos que la historia de Doss puede impresionar, pero lo que realmente impactará al mundo es la vida de héroes modernos, fuera de las pantallas. El ejemplo de hombres y mujeres fieles a los principios bíblicos siempre hablará más alto y tendrá la bendición de Dios.


El pastor Erton Köhler sirve como presidente de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista desde el año 2006. Tiene 47 años y es oriundo del estado de Río Grande do Sul, Brasil.


 

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